viernes, 30 de marzo de 2012


De Naufragio

"Claudiquemos como los antiguos césares, vencidos por el vino y la amistad.

Manchadas nuestras camisas de vino encarnado, no rememoremos victorias del ayer ni nos pavoneemos como jovenzuelos ante nuestras dulces muchachitas cuarentonas; borrachos, como cubas, como solían estarlo en sus ágapes muchos de aquellos viejos estoicos de Roma, no apelemos tampoco al honor ni al amor ni a la ternura para declararnos felices. No hay necesidad.

Mejor, sucumbamos al paso del tiempo, todos bien juntos, abrazados, dando arcadas, entre hipidos... astillados y rancios los huesos que aún nos sostienen en pie, como si fueran los restos sumergidos y muertos de un viejo trirreme romano".

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