lunes, 12 de marzo de 2012


De La pena olvidada

"Demasiado bueno. Hay ocasiones en las que se tiene la sensación de que algo resulta ser demasiado bueno y se desea que no termine nunca, que perdure eternamente. Lo dejas a medias a propósito: el libro, el romance, la partida de ajedrez vía internet, para poder retomar después... con renovados bríos... su trámite y, tras haberte demorado en paladear a fondo, con la imaginación, hasta los más nimios matices del deleite.

Y aún a riesgo de que le perdamos el hilo al argumento, ella nos abandone por otro dotado de una entrega más firme o la candorosa nostalgia nos aboque a padecer luego, una vez reestablecida la conexión, un jaque mate fulminante... ¿quién habrá de sustraernos al placer, al exquisito placer, de fantasear como niños con nuestras pequeñas victorias?".

3 comentarios:

  1. No tengo ganas de compartir esto en el malherido, se ponen muy bordes. Tu Saer y el mío no coinciden. 'El entenado' es una novela magnífica, histórica si quieres, 'El río sin orillas' es un ensayo puzzle estupendo

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  2. Hola, Bluff. Acabo de dejarte otro comentario en un post anterior, pero era una de mis sobradas pseudogramaticales, una cosa circunstancial y antipática. No una verdadera visita, para entendernos, sino como el que sube un momento donde el vecino para avisarle de que se está saliendo la bañera.

    Ahora vengo más formalmente a presentar mis respetos y a congratularme de que hayas vuelto a abrir casa. Debo decir que tus publicaciones me tienen algo despistado por su formato. Son fragmentos de algo, citas, conjeturo. De un algo, o algos, que presumo más grandes, y tuyos, y que tienen un título. ¿Voy más o menos bien? ¿Quizás no había que preguntarlo? ¿Mi tosca ansia de obviedades me ha vuelto a hacer meter la pata? (Qué feo par de infinitivos seguidos, por cierto). En fin, no que no sé muy bien dónde estoy ni de qué hablo, -recordarás que solía pasarme- pero en cualquier caso me encanta que todo ello sea en tu compañía.

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  3. Lansky,

    El Saer que intenté leer habla de una hacienda perdida en medio de La Pampa, o algo semejante, y lejor de crear un clima de desolación y desamparo, a mi me transmitia aburrimiento y "roña" que son dos sensaciones que me desagradan.

    Vanbrugh,

    Cuando corriges -siempre con fundamento y extendiéndose en tus explicaciones cuan ha menester- me pareces un tipo entrañable. Una especie monsieur Tati de la gramática, que pese a sus continuas decepciones, no pierde la sonrisa de la boca ni afloja en su empeño didáctico.

    Lo del nombre viene a cuento a que si por un descuido meto refritos en este blog, no podáis echármelo en cara ¡ja, ja, ja....!.

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